La reestructuración del sistema financiero se asemeja a un incendio en el que constantemente se crean nuevos focos, mientras que el Sr. Ordóñez, Gobernador del Banco de España en lugar de actuar como bombero se convierte en incendiario incidiendo en una reforma laboral cuyo principal cometido es un recorte de los derechos conquistados por la clase trabajadora.
Por un lado el FROB se muestra como una herramienta que nadie sabe como usar, y por lo que la Comisión Europea ha pedido al Gobierno que defina la formula que quiere aplicar.
Mientras tanto la banca continúa su política de contracción del crédito al mismo tiempo que engorda la vaca de los beneficios y las comisiones sin tener dudas a la hora de desprenderse por “aspersión” de parte de sus plantillas con despidos improcedentes “incentivados” por encima de las indemnizaciones legales, impidiendo, en buena lógica, la posibilidad de que se le interpongan demandas.
Por otro lado la “historia interminable” de las fusiones con la petición por parte del Banco de España de la reforma de la Ley de Cajas con el objeto de minimizar el poder político de los Gobiernos Autonómicos con la interrogante de ¿si quitamos a los políticos a quien ponemos?
En esta situación nos encontramos ante una política de fusiones imposibles con el melón abierto de disputas locales e identitarias, teniendo serias dudas de si la paella de la reestructuración nos la comeremos en Villa Arriba o en Villa Abajo.
En vista de que es necesario hacer de la necesidad virtud bajo el paraguas SIP (Sistema Institucional de Protección) empezamos a ver fusiones virtuales que permiten mantener sede, consejos de administración y marca a cambio de renunciar a ahorro de costes y potencia de la caja resultante.
En resumidas cuentas, para este viaje sobran las alforjas y para apagar estos fuegos lo mejor hubiera sido, no encender la cerilla.
Rafael Cañete Rubio (Vicesecretario General FeS-UGT Extremadura)










