El Sindicalismo en las Cajas

Existen unos tópicos referidos al mundo sindical en nuestro sector y en otros, que identifica al Delegado Sindical o miembro de Comités, como alguien que vive de p… madre, sobre todo cuando abandona su puesto de trabajo para acudir a una reunión, visitar oficinas, que utiliza su posición en beneficio propio, que todos son iguales, etc.

Esto, que en algún caso puede ser cierto, tiene el peligro de la generalización, de la misma manera que hay empleados que han perdido su puesto de trabajo por “meter la mano en el cajón”, y sería injusto e incierto decir que los empleados de la Caja son unos ladrones.

Pero es que hay una paradoja importante: Cuando se avecinan las elecciones sindicales y comenzamos a preparar las listas para los distintos comités, nos las vemos y nos las deseamos para encontrar gente dispuesta a comprometerse. ¿No vivimos tan bien?, ¿No puede servirnos de trampolín para ascender? Aquí falla algo y ahora vamos a tratar de explicarlo.

El sindicalista tiene que ser el contrapeso del poder de la patronal. Hace posible que los derechos reconocidos en el Estatuto de los Trabajadores y nuestro Convenio Nacional, se cumplan. Denuncia situaciones individuales y colectivas de injusticia ó vulneración de derechos fundamentales, unas veces con fortuna, otras desgraciadamente sin ella, pero adquiere unos grados de compromiso con la legalidad, que a veces nos pone en el punto de mira de la Cúpula. Somos molestos, decimos cosas que no gustan, y constituimos, guste ó no, la única garantía de que nuestras condiciones salariales y laborales avancen.

Más de un compañero ha sacrificado su promoción profesional, en defensa de los intereses de los demás. Cuando a un empleado le aprieta el zapato, sabe donde dirigirse, se cobija en un paraguas que cree seguro.

Esta reflexión va dirigida a todas las personas que miran con recelo a los representantes de los trabajadores. Lo haremos mejor ó peor, pero lo intentamos con nuestra mejor voluntad.

Sólo queda decir que, las garantías y los medios de que disfrutan los representantes legales de los trabajadores, no se han conseguido de una manera gratuita, hay años de represión, despidos, prisión y vejaciones para aquellos que nos marcaron el camino y nos dijeron que la dignidad del trabajador y la mejora de sus condiciones es nuestra razón de ser.

Jesús Muñoz Pascual (Sec. Gral. SS. UGT-Caja Extremadura)