El Gobierno ante las objeciones de la CEOE y de CEPYME y la falta de implicación de CC.OO. da marcha atrás en la mejora de las condiciones de trabajo de las empleadas de hogar.
Las Empleadas de Hogar seguirán sin tener contrato de trabajo escrito, cobertura por accidente laboral, indemnización por despido, prestación por desempleo etc. El Gobierno ha aplazado una reforma reiteradamente anunciada para principios de 2008 del Régimen Especial de la Seguridad Social para los trabajadores domésticos ante las objeciones, publicadas en prensa, de las patronales que argumentaron:
-“… la conversión de una relación laboral especial en otra común igualaría a una empleada de Hogar a casi otra de Ensidesa…”
- “…los cambios suponen un aumento de la economía sumergida…”
-“…la reforma estaría en contra de la permanencia de la mujer en el mercado de trabajo al encarecerse en demasía el pago de las labores domésticas..”
Por su parte CC.OO. señala:
-…”la propuesta no está tan madura como para poder tomar decisiones…”

Desde FeS-UGT Extremadura consideramos:
1º.- Las diferencias entre una trabajadora de Empleo de Hogar y otra de Ensidesa debe marcarla el Convenio Colectivo y nunca una diferencia en LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DE LOS TRABAJADORES recogidos en El Estatuto de los Trabajadores y que NINGÚN RÉGIMEN ESPECIAL debe recortar.
2º.- Presuponer que los cambios originaran un aumento de la economía sumergida no sólo es hipócrita sino una FALSEDAD. Más del 60% de las trabajadoras de hogar son inmigrantes. Tras el “boom” de 2005, que supuso la normalización de inmigrantes, muchas de las foráneas inscritas en este sector han desviado sus miras hacia sectores menos penosos y mejor remunerados, esta fuga, y un trabajo no demandado por los autóctonos, está siendo un reclamo para trabajadoras irregulares que, ante la ausencia de regularización, se mantienen en el ámbito de la economía sumergida. La protección del Hogar Familiar ante las autoridades laborales y la imposibilidad de reclamar derechos de unas trabajadoras ilegales fomentan esta situación que, con una adecuada regulación, sería más fácilmente detectable.
3º.- Que el encarecimiento del empleo de hogar suponga la salida de la mujer del mercado laboral puede interpretarse de muchas formas. Desde luego la aseveración contiene ese “tufillo machista” que tanto nos desagrada pero, dicha reforma, en ningún caso debe entenderse como un aumento brutal de los gastos familiares porque las oportunas medidas de ayuda al fomento del empleo dejarían sin efecto esta afirmación.
4º.- Si un Sindicato de Clase como CC.OO. se encuentra sin capacidad para tomar decisiones ante unas propuestas que, pese a sus carencias, darían un poco de dignidad a un sector tan precario, huelgan comentarios.
En resumen nuestra sociedad que evoluciona favorablemente en medidas sociales importantes y ejemplares continúa dando la espalda a unas trabajadoras inmersas en una realidad que debemos seguir guardando en el cajón de nuestra vergüenza.







