En medio del debate sobre el conservadurismo o no de la política que tiene que seguir la UE en el tema de la inmigración y la aprobación de una norma que permite retener a las personas en situación irregular durante 18 meses, el Consejo de Ministros de Trabajo de los países de la UE aprobará este Martes una proposición de Normativa Europea del Trabajo con una serie de ‘reformas’ de la que caben destacar la ampliación de la Jornada Máxima Semanal a 65 horas y la no equiparación de los trabajadores de ETTs hasta los 4 meses.
En un mundo globalizado como el que vivimos no podemos pasar por alto el renacimiento de este tipo de políticas que atacan directamente a la idea de la creación de Europa como cuna de las libertades sociales, en clara oposición al modelo ‘neoliberal’ que se está imponiendo, y lo curioso es que esta última reforma viene liderada por el Reino Unido y su gobierno ‘laborista’ al frente.

Esta semana hemos tenido que escuchar a los bienpagados presidentes de una empresa como el BBVA ‘aconsejando’ a las familias que ajusten sus bolsillos ante la crisis – ¿la suya también lo hará Sr. González?- o a presidentes europeos como Berlusconi pretendiendo declarar a los inmigrantes y las prostitutas ‘un peligro para la seguridad’ – sinceramente, yo tengo claro quien es el peligro para la seguridad de una sociedad en vez de estos colectivos-.
Estas reformas atacan directamente a la conciliación laboral, a la seguridad y salud en el trabajo y a todos los derechos sociales que la lucha obrera ha conseguido durante 150 años y no hacen más que reflejar que los gobernantes europeos pretenden que la famosa desaceleración o crisis, como la quieran llamar la paguen como siempre, los trabajadores y trabajadoras.
Entendemos que todo esto abre un debate mucho más profundo que lo que desde estas líneas queremos hacer llegar, podremos seguir parcheando todas las medidas que desde las organizaciones capitalistas nos aplican, pero sólo será eso, un parche, hasta un nuevo ataque. El gran debate que deberíamos tener encima de la mesa es qué modelo queremos para nuestra sociedad y nuestra economía, el que nos están intentando imponer o un modelo en el que la economía esté al servicio del pueblo, un modelo socioeconómico que acabe con las desigualdades y en el que no marquen las pautas las grandes multinacionales.
Andrés Licerán González (Departamento de Comunicación e Imagen)







