¿Qué más tiene que pasar?

El pasado Lunes fue atracada por segunda vez en un mes la oficina de Caja Extremadura de la calle Juan Casado de Don Benito. El director de la oficina fue encañonado con un arma y los cuatro trabajadores de la oficina, así como los clientes que se encontraban en su interior, encerrados en los baños. Resultado de los hechos: Dos trabajadores dados de baja médica por el estrés padecido.

¿Que más tiene que pasar para que el riesgo de ataraco sea incluido en los Planes de Prevención de riesgos laborales de las empresas?

El pasado 8 de Marzo de 2007, la Dirección General de Trabajo de la Junta de Extremadura resolvía, a petición de FeS-UGT Extremadura, lo siguiente: ‘El riesgo de atraco al que están sometidos los trabajadores de los sectores de ahorro, banca y seguridad debe ser considerado un riesgo laboral y, por tanto, si no puede ser eliminado en su origen, ha de ser convenientemente evaluado, y las actividades preventivas necesarias para su control hasta niveles aceptables, han de ser integradas en el sistema de gestión de la empresa a través del Plan de Prevención’.

Casi un año después, los bancos y las cajas de Extremadura siguen sin incluir el riesgo de atraco en sus Planes de Prevención, siguen contemplándolo desde el punto de vista de la seguridad patrimonial e ignorando el grave daño que puede producirse en los trabajadores.

FeS-UGT Extremadura reclama que es hora ya de integrarel riesgo de atraco en los Planes de Prevención y que incluya la necesaria atención psicológica tanto preventiva como posterior si fuera necesaria. El resultado del atarco puede manifestarse de manera tardía con un cuadro de estrés postraumático y debe tener la consideración de accidente de trabajo.

Esperamos que las empresas y la Administración no estén esperando a que ocurra algo irremediable para darse cuenta de la grave situación ante la que nos encontramos. 

El Sindicalismo en las Cajas

Existen unos tópicos referidos al mundo sindical en nuestro sector y en otros, que identifica al Delegado Sindical o miembro de Comités, como alguien que vive de p… madre, sobre todo cuando abandona su puesto de trabajo para acudir a una reunión, visitar oficinas, que utiliza su posición en beneficio propio, que todos son iguales, etc.

Esto, que en algún caso puede ser cierto, tiene el peligro de la generalización, de la misma manera que hay empleados que han perdido su puesto de trabajo por “meter la mano en el cajón”, y sería injusto e incierto decir que los empleados de la Caja son unos ladrones.

Pero es que hay una paradoja importante: Cuando se avecinan las elecciones sindicales y comenzamos a preparar las listas para los distintos comités, nos las vemos y nos las deseamos para encontrar gente dispuesta a comprometerse. ¿No vivimos tan bien?, ¿No puede servirnos de trampolín para ascender? Aquí falla algo y ahora vamos a tratar de explicarlo.

El sindicalista tiene que ser el contrapeso del poder de la patronal. Hace posible que los derechos reconocidos en el Estatuto de los Trabajadores y nuestro Convenio Nacional, se cumplan. Denuncia situaciones individuales y colectivas de injusticia ó vulneración de derechos fundamentales, unas veces con fortuna, otras desgraciadamente sin ella, pero adquiere unos grados de compromiso con la legalidad, que a veces nos pone en el punto de mira de la Cúpula. Somos molestos, decimos cosas que no gustan, y constituimos, guste ó no, la única garantía de que nuestras condiciones salariales y laborales avancen.

Más de un compañero ha sacrificado su promoción profesional, en defensa de los intereses de los demás. Cuando a un empleado le aprieta el zapato, sabe donde dirigirse, se cobija en un paraguas que cree seguro.

Esta reflexión va dirigida a todas las personas que miran con recelo a los representantes de los trabajadores. Lo haremos mejor ó peor, pero lo intentamos con nuestra mejor voluntad.

Sólo queda decir que, las garantías y los medios de que disfrutan los representantes legales de los trabajadores, no se han conseguido de una manera gratuita, hay años de represión, despidos, prisión y vejaciones para aquellos que nos marcaron el camino y nos dijeron que la dignidad del trabajador y la mejora de sus condiciones es nuestra razón de ser.

Jesús Muñoz Pascual (Sec. Gral. SS. UGT-Caja Extremadura)